Todo lo que debemos hacer para tener vida abundante es sintonizar nuestros oídos espirituales a la voz de Dios y escuchar lo que Él dice de nosotros.

Su voz hace callar todas las demás voces dentro de nosotros.

Erwin McManus de la iglesia Mosaic en Los Ángeles vino a predicar a Bethel y, por su puesto, predicó sobre… ¡La voz de Dios!  Quiero compartir algunas notas que saqué de la prédica y lo que Dios me ha revelado sobre la importancia de Su voz en nuestra vida.

En Juan 10:10 la palabra dice que Jesús vino a darnos vida y vida en abundancia. ¿Quién no quiere vida en abundancia? Es una de las promesas más poderosas en la Biblia. Habla de la vida que Él quiere que tengamos a este lado de la eternidad y es una de las cosas por lo que Jesús ya pagó en la cruz para que nosotros disfrutemos. Sin embargo, si leemos el versículo anterior vemos que hay un ladrón que quiere robarnos aquello que nos permite vivir constantemente en esa vida abundante.

Si nos vamos al principio, en Génesis, cuando todo comenzó, vemos que la serpiente empieza una conversación con Eva y le habla de su identidad. Le miente y ella le cree, come del fruto prohibido y le da de comer a Adán también. Luego Dios le pregunta a Adán: “Dónde estas?” Adán le responde que escuchó Su voz en el jardín y decidió esconderse porque estaba desnudo. La caída no incapacitó a Adán de escuchar la voz de su Creador, porque fue creado para escucharla. Sin embargo, Dios le pregunta: “¿Quién te dijo que estabas desnudo?” En otras palabras Dios le estaba preguntando: “¿Qué voz estás escuchando?”.

Antes de la caída había sólo una voz hablándonos, diciéndonos quienes somos; la voz de vida. Lo único que realmente cambió es que ahora hay otra voz que también habla a nuestra alma.

En Juan 8 leemos la historia de la mujer que fue hallada en el acto de adulterio e inmediatamente llevada ante Jesús. En ninguna parte leemos que Jesús cubrió su desnudes. Sólo la libra de aquellos que la condenan, le dice que Él tampoco la condena y le ordena no pecar más. Ella se va a su casa desnuda y sin vergüenza. ¿Qué sucedió?

Escuchó la Voz de vida.

Si la voz que escuchas es la Voz de vida, las personas pueden desnudarte, pero no pueden hacerte sentir vergüenza. (“People can get you naked, but they can´t give you shame”).

Todo lo que debemos hacer para tener vida abundante es sintonizar nuestros oídos espirituales a la Voz de Dios y escuchar lo que Él dice de nosotros. Su voz hace callar todas las demás voces dentro de nosotros.

El enemigo nos habla y nos recuerda quienes éramos; Dios nos habla de quienes realmente somos (su diseño original para nosotros).

La vida abundante viene cuando decidimos escuchar únicamente la Voz de vida.

Él siempre está hablando.

Suya es la voz que infunde vida a nuestra alma.

¿Qué voz estás escuchando?

Una buena manera de discernir si estás escuchando voces que no son la de Dios es haciéndote preguntas como éstas:

  • ¿Estoy lleno/a de esperanza para el futuro?
  • ¿Tengo pensamientos positivos sobre mí mismo/a?
  • ¿Creo que soy una creación admirable y maravillosa (Salmo 139:14)?
  • ¿Creo que es posible tener vida abundante?
  • ¿Creo que Dios quiere sólo cosas buenas para mi vida?
  • ¿Creo que Dios me creó con un propósito perfecto?

Si tu respuesta a todas o algunas de estas preguntas es “no”, entonces estás escuchando otras voces.

El ladrón quiere robarte, haciéndote escuchar otras voces y privándote de la Voz de vida que está constantemente hablándote, para así privarte de la vida abundante que Jesús pagó para que disfrutaras.

Cierra la puerta. No permitas que otras voces tomen terreno en tu vida. Si estás sintiendo desesperanza en algún área de tu vida pídele a Dios que te ayude a silenciar aquellas voces que no vienen de Él y que sintonice tus oídos a Su Voz.

Fuimos creados para Su Voz.

Que Su voz sea la única hablando a nuestra alma.

La Voz de vida.

*

¿What is He saying? Just listen. He is forever speaking words of life over you.

 

Fuente: Blog de Camila Aguilera