PASTORES

Alfred Cooper

Pastor Titular de La Trinidad

PASTOR ALFRED COOPER

Nací en la Clínica Alemana en la ciudad de Valdivia, ya que mi padre trabajaba en la Cía. Shell y se encontraban con mi madre trasladados temporalmente a esa ciudad. Al año volvimos todos a Concepción y después a  Santiago.

A los cinco años me acuerdo el deleite de subirnos a un antiguo avión a hélice, un BOAC que nos llevó al próximo puesto de mi padre en República Dominicana y Puerto Rico. Lo preparaban para asumir un cargo importante en Chile. Pero la vida nos dio la sorpresa que inesperadamente: a los 35 años murió mi padre de ataque al corazón. Volvimos, mi madre, dos hermanitas menores, Liz, Panchi y yo a Chile sintiéndonos desafortunados y a la merced de la vida.

Sin embargo, nuestra familia nos rodeó generosamente y pronto, como típico hijo de la Colonia británica, fui matriculado en el Grange School, donde cursé estudios hasta llegar a tomar el examen Common Entrance, curso que se realizaba para acceder a un Colegio privado en Inglaterra. Ese había sido el sueño de mi padre para mí y mi madre lo honró. Ella se casó de nuevo y mi padrastro siguió apoyando mis estudios.

Es así como partí a estudiar a los 13 años fui al Oratory School en Reading, donde realicé mis estudios secundarios. Fue allí en un ambiento católico, leyendo a Sartre, que decidí que ya no creía en el cristianismo, y decidí declararme ateo por varios años. Ingresé  a la Universidad de Bristol para estudiar un curso humanista llamado “Modern Languages” especializado en Español.

Allí, al leer los escritos de autores españoles y latinoamericanos, junto con mi rechazo a Dios, se desarrolló en mí una marcada  búsqueda de algo más que lo meramente material. La iconoclasta literatura del 98′ en España, junto con expresiones latinoamericanas como el Realismo Mágico del colombiano Márquez, me interpretaban completamente. Coincidió esta búsqueda con un hambre espiritual que me llevó a investigar por la vía de las drogas alucinogenillas, el espiritismo, la meditación hindú, el misticismo, la marihuana.

Finalmente, retado por una prima, escuché el desafío: “Alfredito, tu problema es que nunca te has encontrado con el Cristo vivo.” Dos días más tarde, viajando por España, entre Sevilla y Avila, decidí orar al Dios “que no estaba allí”. “Dios, si estás allí, a pesar que no creo en ti, si moriste en la cruz como dicen los cristianos, aunque no lo puedo entender, si resucitaste aunque para mi es imposible, entonces, te abro mi corazón y mi vida. Entra en mi vida, Dios”.

Fue grande mi gozo al experimentar una gran respuesta de Dios. Vino sobre mi la presencia poderosa de Dios, sentí una limpieza dentro de mi espíritu, salté físicamente y grité: “¡He llegado!” De ese momento jamás ha dejado de estar a mi lado el bendito Señor Jesucristo. ¡El vive y realmente cambia las vidas de los que le buscan, los perdona y les da vida eterna! Vivo para proclamar esta buenísima noticia, antes de irme al Cielo algún día. Fui “sorprendido por gozo” como lo expresara el Profesor C.S. Lewis (autor de los libros Narnia).

¡Hubo cambios! Mi vida se volcó al servicio de Jesús. Hice viajes misioneros a lo largo de México. Al terminar la Universidad, pasé un año en las Antillas Británicas, Montserrat, enseñando en el Montserrat Secondary School. Esta es la isla que posteriormente fue cubierta de cenizas volcánicas. Pasé dos años en All Nations Christian College, al norte de Londres, una escuela bíblica donde concí la iglesia en su gran variedad de denominaciones y énfasis teológico. En 1974 volví a Chile, contratado por la SAMS, donde por la gracia de Dios comencé a plantar iglesias y predicar Su nombre a todo quienes no lo conocieran.

En 1977 me casé con Hilary Barratt, hermosa hija de misioneros entre los hermanos Mapuche. Tenemos 4 hijos: Ryan, Jahnn, Melanie, Mark.

El año cuando celebramos los 25 años de La Trinidad, fue el evento más conmovedor que hayamos presenciado con Hilary en todos nuestros años de ministerio. Poco a poco hemos podido plantar nuevas iglesias en La Florida, Providencia, Las Condes, La Reina, Cantagallo, Vitacura, Peñalolén, Calera de Tango, y Santiago Centro. Durante esos años se crearon valiosísimos instrumentos de evangelización como Encuentro Matrimonial, Cursillo, EJE, EME, SHOC, TEC, MOU, entre otros. A través de estos ministerios, que logramos entregar a muchas iglesias, cientos de personas conocieron a Jesús.

Estamos tan agradecidos a Dios por todo lo que Él ha desarrollado en estos años, por el glorioso avivamiento que hemos comenzado a gozar desde que visitamos la iglesia Avivamiento en Colombia. Tenemos nuevas metas, de llegar a ser una iglesia más grande para así poder abarcar más territorio para Dios, plantar iglesia más grandes y económicamente más viables. Posiblemente tengamos que comprar un edificio más grande luego, ya que cada domingo no cabe la gente en los 4 Cultos. Por el momento iremos al Colegio Arabe para alojar el crecimiento que no da señal alguna de disminuir. ¡Tampoco esperaríamos otra cosa porque estamos sirviendo a un Dios muy, muy grande!

Oramos intensamente que Dios nos fortalezca para seguir predicando el Evangelio de Jesús por toda nuestra nación, enviar misiones y misioneros a todas las naciones, seguir llevando Su mensaje como iglesia y utilizar nuevas herramientas como TV, radio, diarios y otros medios de comunicación para llegar a la sociedad e impactar con el mensaje de Salvación.  ¡Dios nos ayudará!